Dónde colocar la cama y cuánto paso dejar

La cama es la primera decisión, y condiciona todas las demás. La posición más cómoda es con el cabecero contra una pared ciega y acceso por los dos lados, de forma que cada persona entra y sale por el suyo. Para que eso funcione, hace falta un paso de unos 60 centímetros a cada lado. Con menos se puede pasar, pero hacer la cama o abrir un cajón se vuelve incómodo.

Si la habitación no da para dos pasos, es preferible pegar la cama a una pared por un costado y dejar un solo paso amplio que repartir el espacio en dos pasillos estrechos. Es una solución habitual en dormitorios individuales y de invitados. En uno de matrimonio obliga a quien duerme junto a la pared a salir por los pies, y conviene valorarlo antes.

Hay tres cosas que comprobar sobre el plano. Que la puerta de la habitación abra del todo sin tocar la cama. Que el cabecero no quede bajo la ventana si eso impide abrirla o colocar cortinas. Y que desde la puerta no se vea la cama de lado y de cerca, porque da sensación de habitación llena. Colocar el cabecero en la pared enfrentada a la entrada, cuando es posible, ordena el espacio desde el primer vistazo.

Cama Eda – Torga

Qué medida de cama elegir sin ahogar la habitación

La tentación en un dormitorio pequeño es reducir la cama. Pocas veces compensa. Se pasan más horas en ella que en cualquier otro mueble de la casa, y diez o quince centímetros de ancho se notan cada noche. Para dos personas, 150 centímetros de ancho es la medida cómoda, y 135 es el mínimo razonable. En longitud, quien mida más de un metro ochenta necesita una cama de dos metros.

Lo que sí conviene reducir es todo lo que rodea al colchón. Una cama con estructura ancha, bañera perimetral o cabecero muy grueso añade centímetros por cada lado sin aportar descanso. Los modelos con la estructura ajustada a la medida del colchón, o retranqueada por debajo, ocupan casi lo mismo que el colchón solo.

La altura también influye en la percepción. Una cama baja deja ver más pared y hace que el techo parezca más alto. Una alta se impone más, pero permite almacenar debajo. Entre las dos opciones, en un dormitorio donde el armario no alcanza, las camas con canapé abatible aprovechan todo el volumen bajo el colchón sin ocupar un centímetro más de suelo. Si el almacenaje ya está resuelto, una cama ligera, con patas y el suelo a la vista, es la que más despeja.

Armario y almacenaje: capacidad sin perder metros

El armario es el segundo mueble por tamaño, y el que más errores concentra. Lo primero es el fondo: necesita unos 60 centímetros para colgar ropa en perchas de frente. Con menos, hay que recurrir a barras extraíbles o a ropa doblada, y la capacidad baja mucho. Lo segundo es la apertura. Una puerta batiente necesita delante su propio ancho más el espacio para que la persona se coloque. Una corredera no invade nada, y es casi siempre la mejor opción cuando el armario queda frente a la cama o junto a un paso.

La capacidad se gana hacia arriba. Un armario de suelo a techo aprovecha la parte alta, que sirve para lo que se usa poco, y además evita la superficie donde se acumula polvo. Si ocupa una pared entera, de lado a lado, se lee como un paramento más y pesa menos que un mueble suelto. Los acabados del mismo tono que la pared, sin tiradores visibles, refuerzan ese efecto.

El interior importa tanto como el exterior. Barras a doble altura para prendas cortas, cajones interiores y baldas regulables duplican el aprovechamiento. Fabricantes como Novamobili, Pianca o Molteni trabajan sistemas de armario a medida que se ajustan al hueco disponible, incluidos rincones y techos inclinados. Elegirlo a la vez que el resto de los muebles de interior del dormitorio permite que cama, armario y mesillas compartan líneas y acabados.

Armario Trevi Costera

Mesillas, cabecero y auxiliares que no estorban

Las mesillas convencionales, con dos o tres cajones y patas, ocupan suelo justo donde más falta hace. En un dormitorio pequeño funcionan mejor las suspendidas, fijadas a la pared o al propio cabecero, que dejan el suelo libre y facilitan la limpieza. Basta con una superficie para el teléfono, un libro y un vaso. Si el paso es muy justo, una balda estrecha o un cabecero con repisa integrada cumplen la misma función.

El cabecero puede hacer mucho más que decorar. Uno corrido, que ocupe todo el ancho de la pared, integra las mesillas, la luz y los enchufes en una sola pieza y da orden. Los que incorporan un hueco o una repisa superior sustituyen a la mesilla. Y un cabecero tapizado y poco grueso aporta confort sin restar longitud a la habitación.

Con el resto de los muebles conviene ser estricto. Una cómoda, un banco a los pies y una butaca caben en un dormitorio amplio, pero en uno pequeño cada pieza añadida estrecha un paso. Si hace falta un punto de apoyo para la ropa del día, un perchero de pared o un galán ocupan mucho menos. Y cuando se necesita un escritorio, una balda a medida entre el armario y la pared, con una silla ligera, resuelve el uso sin introducir otro mueble.

Luz, color y textiles para ganar amplitud

Una sola lámpara en el centro del techo aplana la habitación y obliga a levantarse para apagarla. Es mejor repartir la luz en dos o tres puntos. Los apliques de pared a cada lado de la cama liberan las mesillas, que ya no tienen que sostener una lámpara, y dan una luz de lectura dirigida. Conviene que se enciendan y apaguen desde la cama y que su intensidad sea regulable.

Una luz indirecta, detrás del cabecero o sobre el armario, da claridad general sin deslumbrar y hace que el techo parezca más alto. En el interior del armario, una tira que se enciende al abrir la puerta evita tener que iluminar toda la habitación. La luz cálida es la que mejor acompaña al descanso.

Los colores claros en paredes y armarios reflejan más luz y difuminan los límites de la estancia. No hace falta que todo sea blanco: un tono algo más oscuro en la pared del cabecero aporta profundidad sin cerrar el espacio. Las cortinas colgadas desde el techo hasta el suelo, y más anchas que la ventana, alargan la pared. Y un espejo de cuerpo entero, mejor en una puerta del armario que en un mueble aparte, duplica la luz. Ver todo esto antes de comprar ayuda a decidir, y para eso sirve una simulación en 3D del dormitorio con sus medidas reales.

Aplique contemporáneo Bol A/01 – Bover